martes, 30 de noviembre de 2010

Cuento infantil: GONSO, EL CARACOL DE PELUCHE

Cuento infantil: Gonso, el caracol de peluche.               
                                                                                                                                                            Escrito por: Esther Castilla. (Abril 2008)
Daniela era una niña de 4 años que le encantaban los peluches, los tenía de todas clases y formas , osos, gatos, perros, koalas, ranas, un caracol, una vaca, un burro...
Su hermano pequeño, Nico jugaba mucho con ellos y ella se enfadaba porque se los rompía.
-No cojas mis muñecos que me los estropeas.
Habia un peluche en especial que estaba triste, su mirada reflejaba tristeza, era el caracol Gonso , una mascota de un tacto suave, ojos grandes y mirada penetrante.
Daniela lo cogia, le daba besos y lo volvia  dejar encima de su mesilla de noche, por la mañana lo miraba, veia sus ojos grandes que tristemente la miraban, ella le daba un besito y se iba a jugar con sus otros peluches.
Tenia una gata blanca con el morro y la colita gris que se la llevaba a todos sitios donde iba, un koala con un chupete rosa que le tenia mucho cariño, un oso gigante blanco con un babero azul, una rana verde con vestido rojo, un perro que cuando le apretabas la tripa ladraba...Todos los peluches parecian felices, todos menos Gonso, el caracol.
La pequeña Daniela no sabia que hacer con él, no sabia como cambiarle esa mirada que tan triste le ponía.
 Un día, en uno de sus intentos por  hacer cambiar a Gonso,  le pintó con un rotulador negro unas grandes pestañas y unas cejas arqueadas para que la carita tuvise otra expresión. Antes de dormir y al despertar lo miraba, lo cogía suavemente, le daba un abrazo... pero Gonso seguia teniendo unos ojos tristes.
Una mañana gris de lluvia fina, Daniela cogió a todos sus pequeños amiguitos, los puso encima de su cama para hacer una reunión.
-Necesito vuestra ayuda, por eso hemos convocado esta reunión de amigos.-Dijo Daniela con un disfraz de princesa, que llevaba una corona hecha de papel de aluminio y una varita de hada con una estrella con purpurina en la punta.
-¿Que hacemos con él?.-Les dijo a todos señalando al caracol que estaba en su mesita con la mirada perdida.
De repente habló Paula, la vieja muñeca de trapo, con el pelo de lana y el vestido de raso.
-Daniela, a Gonso lo tienes dejar como es sin más. No puedes ni debes hacer nada más de lo que haces cada mañana, cada tarde, cada noche desde que conociste a Gonsito.
-Pero..tituteba la pequeña..es que no me quiere como vosotros, gimoteaba.
-Bueno, -decía Paula la muñeca,- es su forma de ser, a él lo hicieron asi, con sus ojos tristes y su cabeza grandota y aun así lo quieres como a nosostros no?
-Si,- decía Daniela pensativa y titubeando la respuesta.
-Pues ya está, Gonso es uno de nosotros, así que cuando juegues traetelo también a tus fiestas, incluyeló en tus fantasías y sueños, en tus ilusiones y en tus lloros, y quiérelo como es,  y ya veras, como Gonso, con el tiempo hace amigos y su cara incluso cambia de expresión.
Desde ese día, el caracol ya no estaba en la mesita de noche sino en la habitación de los muñecos, con todos los demás, cuando Daniela hacia fiestas invitaba  a Gonso que iba con un sombrero de paja y divertía a los demás peluches con sus chistes y bromas.
Con los años, los ojos grandes y tristes del caracol se convirtieron en unos ojos que solo demostraban ternura a quien los miraba.
Moraleja del cuento: Quiere a las personas como son y no las apartes de tu vida aunque en sus ojos se reflejen tristeza, seguro que tu sonrisa consigue que su mirada refleje alegría.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

y ahora escritora!!!!
te reune unos cuantos y publicamos un libro!!!!

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